4.12.09

Más de libros

Una disputa por el idioma

Los conflictos generacionales pueden recrudecerse por multitud de razones, aunque algunas de ellas puedan ser un tanto insólitas. El autor belga Hendrik Conscience (1812-1883) publicó en 1837 un libro en su idioma natal, el flamenco. Sin embargo, su padre -de origen francés y furibundo partidario de Napoleón-, se enojó tanto ante esta postura idiomática de su hijo, que le expulsó de su casa y le desheredó.


El secreto de la perfección

Es bien conocida la anécdota de que el orador griego Demóstenes (384-322) se introducía guijarros en la boca para mejorar su dicción, ya que tenía tendencia a tartamudear y no podía pronunciar correctamente la letra ‘p’. Pero el gran orador tenía, además, problemas de escritura y una ortografía deficiente. Decidido a acabar de una vez por todas con estas dificultades que le impedían escribir adecuadamente, tomó una resolución y se decidió por el drástico procedimiento de copiar íntegramente ocho veces la ingente obra De bello Peloponensio [Historia de las guerras del Peloponeso] de Tucídides. Al finalizar su tarea, dominaba perfectamente el arte de la escritura y la redacción.

El valor de un experto

El emperador romano Domiciano (Titus Flavios Domitianus, 51-96) fue un gran patrón de las artes y el instaurador de los denominados Juegos Capitolinos, que incluían como parte importante de los mismos diversos concursos literarios. Además, fue un prolífico escritor de poesía. Sin embargo, quiso descollar también en el terreno científico con un tratado técnico sobre la caída del cabello, aspecto en el que pretendía ser una autoridad. Lamentablemente para su credibilidad, a los dos años de la aparición de esta obra, el emperador estaba ya totalmente calvo.


Disociación creativa

A veces pensamos que la creación literaria es un proceso de concentración y de inspiración y que, para poder escribir, es necesario un estado de ánimo específico acorde con el género y el contenido de la obra que se lleva a cabo. Ejemplo muy claro de la falsedad de esta noción lo tenemos en Fiodor Mijailovich Dostoyevski (1821-1881), quien trabajó simultáneamente en la elaboración de dos de sus novelas –Igrok [El jugador], de tema humorístico y satírico, y Prestupleniye i nakazaniye [Crimen y castigo], uno de los dramas más sobrecogedores e intensos de su tiempo–. A decir de sus biógrafos, destinaba la mañana a trabajar en una obra y, por la tarde, se dedicaba a escribir la otra.


Las crueles editoriales

Muchas personas que desean convertirse en escritores profesionales se quejan –con razón– de la falta de flexibilidad de las editoriales, reacias muchas veces a publicar obras de autores desconocidos. Todas ellas deberían conocer lo sucedido con los famosos cuentos de hadas de Hans Christian Andersen (1805-1875), reputado hoy como un maestro del género de literatura fantástica infantil. Andersen llevó los manuscritos de sus narraciones a absolutamente todas las editoriales de Copenhague y éstos fueron rechazados sin excepción y sin ni siquiera una palabra de aliento. Convencido del valor y la calidad de sus cuentos, el escritor se decidió a pagar de su propio bolsillo la primera edición de su libro.


La enciclopedia del mundo antiguo

El primer hombre del que se tiene noticia que emprendió materialmente la aventura enciclopédica, en realidad, fue Asurbanipal, rey de muchos pueblos y soberano ilustrado del país de Asur, que reino desde el 668 al 631 a. de C. y al que se conoce también como Sardanápalo. La suma de los conocimientos que recopiló venía encabezada por estas palabras suyas: «Yo, Asurbanipal, he leído todos los escritos que los príncipes, mis predecesores, habían acumulado. [...] He recogido estas tablillas, las he hecho transcribir y, una vez coleccionadas, las he marcado con mi nombre, para conservarlas en mi palacio.»


La obra más lenta


Se dice que Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) tardó sesenta años en acabar su famosa obra Fausto, que corrigió una y otra vez. Sin embargo ha habido libros de más larga elaboración. La obra que más ha tardado en ser redactada ha sido el Deutsche Wörterbuch, un diccionario enciclopédico alemán. Consta de 33 volúmenes y 34.519 páginas. Lo comenzaron a escribir Jacob Ludwig Grimm (1785-1863) y Wilhelm Karl Grimm (1786-1859) en 1854 y lo finalizó un grupo de académicos en 1971, lo que da un total de 117 años.

2.12.09

Aprovecha la luz del sol mientras esté ahí

DECORACION DE INTERIORES PARA DUMMIES

La luz solar es un regalo de la naturaleza que debemos aprovechar, siempre y cuando no seamos vampiros jubilados que vivimos de incógnito.

La orientación de la vivienda influye directamente en la factura de electricidad, cosa que saben muy bien los que viven en cuevas, minas abandonadas y refugios subterráneos de esos que se hicieron en los sesenta para protegerse de las bombas rusas.

Nada hay mejor para tu casa que la iluminación natural, que es sana, higiénica, bella y, sobre todo, barata. Adaptar tu vivienda para aprovechar el sol es una medida acertada que te ayudará a ahorrar energía eléctrica. Además, la luz solar es la más adecuada para el ojo humano. Quien ponga esto en duda puede salir a la calle únicamente de noche y con una linterna. Ya me dirá si no se gasta una pasta en pilas.

Orientación del hogar. Al elegir una vivienda o al distribuir habitaciones deberíamos tener en cuenta la orientación. Las ventanas orientadas al norte no reciben luz directa del sol, salvo que tengas en tu jardín un bien organizado sistema de espejos. Las orientadas al sur nos dan luz vigorosa al mediodía, especialmente en verano y sobre todo los días que hace sol. La luz del este proporciona una iluminación natural y suave durante la mañana, lo que es adecuado para aquellos rentistas que se quedan dormidos tranquilamente porque no tienen que ir a trabajar. La luz del oeste llega por la tarde y no hace más que molestar, creando reflejos en el televisor.

Cómo sacarle partido. Por supuesto, las ventanas son nuestras aliadas para beneficiarnos de la luz solar, por lo que debemos amar a las ventanas, ya que son el camino natural de la luz. Pero podemos en muchos lugares abrir también tragaluces o claraboyas que nos ayuden a iluminar las zonas más oscuras del hogar. De hecho, con un pico y un poco de entusiasmo podemos conseguir mucha más luz para nuestras habitaciones. O bien, si estamos construyendo la casa, podemos prescindir de algunas paredes exteriores. A fin de cuentas, la casa se sostiene en las columnas y con un poco de cuidado para no caer al vacío, podemos iluminar muy adecuadamente nuestra vivienda. Esto no es aconsejable para sonámbulos y personas que se levantan a media noche para ir al baño y van medio adormilados.

Otro recurso más sencillo y muy estético para tener mucha luz es usar abundantes espejos, colocados en techos suelos y demás lugares de incidencia de la luz, para redistribuirla.

Las persianas, por estar en terrazas, balcones o jardines, deben respetar la normativa marcada por la administración y las comunidades de vecinos, pero si las tenemos siempre abiertas tendremos más luz, por lo que no hace falta que las dichas persianas sen de verdad. Podemos simularlas, pintándolas en las paredes porque, de todas maneras, nunca conviene bajarlas.

30.11.09

Modismología

(O CIENCIA QUE ESTUDIA LOS MODISMOS, SU ORIGEN Y VERDADERO SENTIDO). LECCIÓN 6

No tener vela en un entierro = Ser afortunado

Porque al que se le da una vela para que vaya con ella tras la comitiva fúnebre, no puede irse a su casa cuando quiera, sino que tiene que quedarse hasta el final. Por el contrario, el que no tiene vela, una vez que ha dado el pésame, puede pirarse impunemente. Si tuviera una vela, tendría que apagarla sin que vieran y metérsela en el bolsillo para poder irse antes de finalizar la cosa, lo que es un engorro.


Pagar con la misma moneda = Hacer milagros

Si alguien consiguiera pagar todo lo que debe y lo que compra con la misma moneda, esto es, sin tener que usar una moneda distinta o varias para cada cosa, sería, en efecto, millonario. Como la cosa parece imposible, cae dentro de la categoría de milagro y como tal debe venerarse.


Llamar a Capítulo = Ser un buen amigo

Porque si alguien conoce a alguien llamado Capítulo, lo más normal es que no quiera saber nada de él, pues de seguro procederá de una familia de orates, capaz de poner a un hijo un nombre así. Si, por el contrario, le llamas, aunque sea de vez en cuando, es que eres una persona decente que valora la amistad y respeta a los seres humanos.


Dejarse algo en el tintero = Ser anticuado, a más de estúpido

Lo de la estupidez es porque si dejas las cosas dentro de los tinteros (y han de ser cosas muy pequeñas), cuando vas a usarlas están manchadas, lo que demuestra que muy listo no eres. Si a eso se le suma que ya casi nadie escribe con estilográfica, la cosa implica que eres de ideas antiguas.


Irse al quinto pino = Poseer el don de la ubicuidad

Porque. ¿cuál es el quinto pino? Supongamos que estamos en medio de un pinar. Según en qué dirección avancemos el quinto pino será uno u otro. El único medio de estar en todos los pinos que sean el quinto, midiendo desde un punto determinado, es el poder estar en varios sitios a la vez, cosa harto difícil para los mortales y para algunos dioses de segunda categoría.


Engañar a alguien como a un chino = Realizar algo imposible

Si estudiamos la historia y sabemos algo de antropología y sociología, sabremos que a los chinos no los engaña nadie; muy al contrario, son ellos los que nos engañan a nosotros vendiéndonos en sus tiendas martillos y clavos de un material harto quebradizo y moldeable. Luego engañarles está fuera de nuestras capacidades en este grado de evolución de la especie.


Quedarse en el chasis = Ser un mecánico en huelga

Si no completamos lo que le estemos haciendo al coche (repararlo, pintarlo o lo que sea) será por algo, digo yo. Las razón puede ser personal, pero es más plausible que la cosa se deba a un conflicto sindical del gremio de mecánicos (si existe algo así).


Estar como un tren = Hallarse sin voluntad propia

Los trenes son cosas inanimadas que sólo se mueven cuando las autoridades ferroviarias lo deciden. Es más, para moverse precisan del concurso del maquinista. Van y vienen a dónde se les indica y pueden ser fraccionados y sus partes redistribuidas sin preguntarles su opinión. Además, los trenes nunca se quejan, o al menos no la han hecho hasta ahora, prueba de que son totalmente indiferentes a lo que les pase.

27.11.09

Hípica azteca

ENSAYO SOBRE UN TEMA INTERESANTE QUE PROPONE UMBERTO ECO


***

(Los aztecas desconocían el caballo, así es que el ensayo se acaba aquí.)

26.11.09

Libreces

MÁS COSAS SOBRE ESE SOPORTE EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

La vieja biblioteca


La biblioteca más antigua de la que hemos llegado a tener noticia estaba emplazada en la ciudad babilónica de Nippur. En ella, en un templo que data del tercer milenio a. de C., se conservaba gran cantidad obras de letras, escritas en tablillas de arcilla.


El escritor empedernido

La imperiosidad de escribir es algo contra lo que algunas personas no pueden luchar. Hay ejemplos múltiples de autores que han dedicado su vida a su obra, pero muchos de ellos lo han hecho en situaciones favorables, con medios, ayuda y apoyo. Otros, sin embargo, han carecido de los útiles y las condiciones precisos para la creación artística, pese a lo cual no han cejado en su actividad. Tal es el caso de Cesare Cantù (1804-1985), quien escribió su primera novela, Margherita Pusterla, hallándose recluido en una prisión austriaca y sin poseer los elementos necesarios, puesto que los carceleros no le procuraron papel ni pluma. La totalidad del libro está escrita en retazos sueltos de papel de distintos tamaños y calidades. Cantù empleó palillos de dientes para escribir y, como tinta, utilizó una mezcla de agua con hollín que él mismo fabricaba a escondidas.


El fabricante de autores

Entre los casos curiosos de falsificaciones literarias está el del autor italiano Giovanni Annio de Viterbo (1432-1502) quien, por motivos que no son conocidos, escribió una colección de historias de Roma y de comentarios, atribuyéndolos a historiadores desconocidos, cuyos nombres eran reales y figuraban mencionados en otros libros, pero de los que no quedaba en realidad ningún escrito. Tenía tan buena reputación que todo el mundo creyó sus falsificaciones y se citó generalizadamente a los autores que Annio se había inventado.


Libros heréticos

Comúnmente se cree que el aragonés Miguel Servet (1511-1553) fue quemado en la hoguera por defender su teoría de la circulación pulmonar de la sangre, pero esto es totalmente falso. De hecho, esa teoría ya la había expuesto Ibn al-Nafis en el siglo XIII. Lo que provocó el proceso y la condena a Servet fueron sus obras De Trinitatis erroribus [El error de la Trinidad] y Dialogorum de Trinitate [Diálogos de la Trinidad], que atacaban al dogma ortodoxo de la Trinidad y que desagradaron por igual a católicos, protestantes y calvinistas, que le acusaron de hereje.


Lecturas excesivas

La facilidad actual para leer –abundancia de libros, asequibilidad de los mismos, bibliotecas– hace que se lea demasiado, dijo el pensador José Ortega y Gasset (1883-1955). La comodidad de poder leer muchos libros ha acostumbrado al hombre medio a no pensar por su cuenta y a no reconsiderar lo que lee. Según el creador del raciovitalismo, gran cantidad de los problemas actuales radican en que las cabezas medias estás saturadas de ideas automáticamente recibidas desde los libros, entendidas a medias y desvirtuadas. Para luchar de alguna forma contra esta tendencia recalcó la necesidad de que el oficio de bibliotecario no consistiera meramente en la tarea de conservación y clasificación de los libros, sino que ayudara también al lector a encontrar las lecturas que por su formación, profesión o inclinaciones pudiera necesitar y debiera conocer.


La inspiración infalible

El poeta islandés Egill Skallagrimsson (910-980) fue hecho prisionero por su enemigo, el gobernador de York, quien, conociendo su calidad, le exigió que escribiera un magnífico poema en su honor. Le impuso la condición de que, de no completar la obra en el plazo de una noche, a la mañana siguiente sería decapitado. El poeta, ante la muerte inminente, se sintió intensamente motivado e inspirado, por lo que compuso esa noche una gran obra titulada Haefudlansn [El rescate de la cabeza], que efectivamente le salvó la vida.


El santoral de la cultura

Partiendo de la premisa de que las gestas intelectuales tenían un valor muy superior a las de la fe y la religiosidad, varios filósofos positivistas ingleses redactaron en 1892 el llamado The New Calendar of Great Men [Nuevo calendario de los grandes hombres], basándose en las ideas de Auguste Comte (1798-1857). Este libro no era sino un diario santoral, en el que se reemplazaban los nombres de los santos por el de aquellos científicos o artistas que hubieran contribuido al avance de la civilización. De esta manera, Gutemberg, Newton, Leonardo, Mozart o Shakespeare pasaron a ser los patrones protectores de algunos días concretos del año.


El lector adecuado

Es interesante mencionar que los cuentos del danés Hans Christian Andersen (1805-1875) fueron en su día recibidos con críticas muy desfavorables. Sus obras –hoy consideradas clásicas en el mundo de la cuentística mundial– fueron censuradas y criticadas, por considerárselas muy perjudiciales para la mente y, sobre todo, de una temática muy inadecuada para los niños.

23.11.09

Cuándo dejar tu empleo

ARTÍCULO QUE DEMUESTRA QUE UN ESCRITO PUEDE PARECER SERIO O CÓMICO, DEPENDIENDO ÚNICAMENTE DE LA ACTITUD ANÍMICA CON EL QUE SE LEA

El trabajo puede ser útil, necesario y digno, pero no es sano. Genera tensión, cansancio e incluso enfermedades. Mejor dejarlo.

No conviene ‘quemarse’ en la actividad laboral.

Y a veces no hay que esperar a que prescindan de nosotros. ¿Para qué darles una satisfacción a esos sinvergüenzas, verdad?

¿Nunca te has sentido agobiado y harto por completo con tu trabajo? Puede que no quieras seguir haciendo lo que haces. O puede que no te hayas dado cuenta de que lo que podías alcanzar en la empresa en donde estás ya ha llegado a su límite, que ya tu empleo no va a ofrecerte nada, más que sangre, sudor y lágrimas, como dijo Churchill. A lo mejor te ha llegado el momento de irte.

Esto le puede pasar a cualquiera. No existen profesiones ‘relajadas’. Las profesiones bonitas y bien remuneradas sólo existen en los culebrones venezolanos. Las de verdad nos desgastan más de lo que quisiéramos.

Es importante distinguir el cansancio natural de una situación laboral asfixiante y aprender a reconocer los indicaciones que te dicen que es hora de cambiar de aires e irte a tu casa. Claro que estos signos varían de un individuo a otro, pero hay constantes que nos pueden servir de guía. ¿Sabes cómo diagnosticar este mal?

LOS SÍNTOMAS
Está la depresión, que puede deberse a causas laborales. Si te has sentido decaído durante meses, con ganas de no apartar los ojos más de diez centímetros de la pared más próxima, piensa si es por un motivo familiar o no. Notarás falta de energía: te costará levantarte por la mañana y durante todo el día notarás un cansancio crónico y ganas de que te dén un masare reparador. También habrás perdido toda la motivación de hacer las cosas bien y rápido, si alguna vez la tuviste. Tu productividad se habrá reducido de manera alarmante y el resultado de tu labor empezará a darte igual.

Te darás cuenta de que ha empeorado tu puntualidad y que has aumentado tus ausencias, aunque te puedan parecer justificadas. Estarás resentido en el lugar de trabajo y tendrás pequeñas peloteras con los compañeros por los asuntos más nimios. Tu relación con los jefes se resentirá. El aburrimiento se apoderará de ti.

En lo físico te hallarás cansado y con dificultad para conciliar el sueño. Vivirás en tensión y tendrás grandes dificultades para relajarte. Puede que abuses de excitantes, alcohol o incluso drogas. Si te está pasando todo esto, puede que la cura sea presentar tu dimisión y buscar nuevos horizontes. ¡Adios!

20.11.09

¡Fidel Castro viene a España!

O ESO ES LO QUE ME HA PARECIDO ENTENDER DE UNA NOTICIA QUE HE LEÍDO DE REFILÓN, POR LO QUE NO PUEDO GARANTIZAR SU VERACIDAD

Pero, en fin, tiene que ser él, porque se habla de que en el año 2011 acudirá a Madrid de visita un jefe de Estado de un país no democrático y que el tal dictador es bastante mayor, casi ancianito.

Por la señas, yo creo que es Fidel.

La cosa costará unos 50 ó 60 millones de euros en organización, pero no pasa nada, pues el gobierno de España, la Comunidad Autónoma de Madrid y el ayuntamiento han dicho que generosamente correrán con gran parte de la factura, gracias a los impuestos de los españoles. El dinero que falta, lo cederá el Banco Santander y otros, sacado de los intereses de nuestras hipotecas.

¿Y si yo no quiero que venga Fidel a costa de mi dinero?

Pero, por lo que parece, la visita es imprescindible. El autócrata tiene algo muy importante que decirles a todos los comunistas españoles, por lo que su visita es indispensable. Claro, que alguna mente puñetera podría alegar que vivimos en la era de la información global y que si Fidel tiene algo que decirles a los comunistas españoles, lo puede hacer sin moverse de su salón, por cualquier medio de comunicación de masas, con un coste casi computable a cero euros.

Pero eso no mola. Ver a Fidel saludar con la mano por televisión no es lo mismo que verlo en persona, aunque sea a ochocientos metros. Así que hay que gastarse los 60 millones sí o sí.

Objetan otros que no va a decir nada nuevo, porque el comunismo no ha avanzado ni se ha modificado casi desde que apareció, con lo cual el mensaje de Fidel a los comunistas españoles será el mismo de siempre e igual le hubiera valido escribirlo en un correo electrónico y mandarnos a todos un spam. Sin embargo, hay gente a la que le gusta oír una y otra vez las mismas mentiras (para que les ayuden a no desconvencerse).

¿Y los españoles que no son comunistas? A esos, que los zurzan, Fidel es el amo, va donde quiere, se gasta lo que quiere y ¿quiénes somos nosotros, los marxescépticos, para protestar?

Yo le diría a Fidel que, si lo que quiere es viajar, los cruceros tienen hoy en día precios muy asequibles, sobre todo si vas en camarote interior. Además, Fidel se declaró en su día enemigo del dinero, amante de la austeridad y solidario con los oprimidos y los pobres de este mundo malvado, por lo que no nos explicamos el dispendio.

Y si lo que quiere Fidel es contar algo, ya saben: estos blogs son gratuitos y puedes poner tu texto en la fuente, tamaño y color que más te apetezca.

* * *
(Esperen, porque me parece que me he equivocado, y el que viene no va a ser Fidel, después de todo.)

18.11.09

Villa Buendía

DE LA SERIE «CASAS SIN HIPOTECA», TAMBIÉN CONOCIDA COMO «CASAS DE FICCIÓN»

¿Quiénes son los Buendía?

¡A ver si legimos más, señorinos? ¡Vaya preguntamiento más reveladense de la incultez reinosa!

Pues los Buendía son un ente familiar estirpino a quienes incumbe la efectuidad de la protagonización de la historiación de La siglada soledosa, de Gabriel García Márquez, autor receptáculo del galardonamiento Premio Nobílico Literaturoso de 1982. El clan es residiente de la aldea mitosa de Macondo, un alejadino poblamiento en la costa caribeana colombiosa que parece afuerar del tiempismo convencionista.

Para creacionar de este lugar fictoso el autorante es afirmante de estar inspiradino en su poblamiento natalense de Aracataca, caballeando entre la Ciénaga Grandina y la Serra Nevuda de Santamartense, mitando una selvada cuasi inadentrable a la que las cartadas y las telegramías sólo hacen arribamiento tardíamente y de donde es inefectuable el salimiento. Macondo, antes del violosa irrupcionismo de la temporez historina, era un especiamiento de paraísamiento donde lo mundino, estaba recienado y los objetinos se hallaban carenciosos todavía de nomenclaturez.

La casada clánica de los Buendía —fundacionoso referente polito de la socialez del pueblamiento— es poseyente de una funciación destacosa en el novelamiento. Cumple la simbolez univérsica. Es el centridad mundosa, donde la celestiación y la terrez tienen unionamiento. Es equivalina a la rolez que en los religionamientos se adjudicen a las montañaciones y a las ríosidades. Todos los Buendía son intentosos de hacer su abandonación, pero quedan regresantes de manera indefecta en la momentación muerosa. En su jardesciento hay un castañizo de gran inmensez que es una simbolación del centro mundino.

Esta novelencia ha tenido consideramiento como la segunda novelación de más importez en lengua castillosa, con excepcionamiento de la Quijotencia. Efectúa su apariciamiento en Bonaerensia en 1967. Hasta la momentez su ventamiento alcanza alturamientos cifrantes de más de 30 millonaciones ejemplosas y ha sido traducionada a 35 idiominos.

16.11.09

Jardiel y Cervantes

UN CUENTO INÉDITO DE JARDIEL QUE REPRODUZCO AQUÍ CON LA MÁQUINA DE REPRODUCIR

Anteanoche. aunque mi propósito era meterme a jugar al marro en el Casino, decidí marcharme a mi casa porque estaba aburridísimo.

Y emprendí el camino del hogar a las dos de la mañana, como se emprende casi siempre la carrera de comercio: sin ilusión.

Al entrar en mi despacho, vi que, sentado encima del tintero, había un fantasma.

Estoy tan harto de ver fantasmas en literatura, que le abordé sin pizca de respeto.

–¿Qué? –gruñí, quitándome los guantes–. ¿Viene usted con el propósito de darme tema para un cuento? Pues no se canse: los cuentos de fantasmas han caído en desuso y no me interesan.

El fantasma me miró con ira, y agitando lo que le quedaba de un brazo mutilado, me lanzó este epíteto:

–¡Sandio!

Cosas ambas por las que comprendí que el fantasma aquel no era otro que el espíritu de D. Miguel de Cervantes Saavedra.

Confieso que me alegré.

–¡Chico; Cervantes! –le dije, rectificando mi actitud y una arruga de la americana–. Me alero mucho verte. Siempre he tenido el deseo de hacerte varias preguntas. ¿Cuánto tardaste en escribir el Quijote? ¿Pensabas tú que iba a resultar genial? ¿Es cierto que perdiste el brazo en Lepanto o la verdad es que se lo vendiste a unos antropófagos amigos para un banquete de homenaje? ¿Cuánto dejaste a deber en la «Posada de la Sangre»? ¿Qué...?

Cervantes me interrumpió, atizando un puñetazo en la mesa y dejando escapar una palabra fea, pues a consecuencia del puñetazo se clavó en la mano una pluma:

–¡Basta! –gritó–. Me has ofendido gravemente, y más duele la ofensa en el alma que el dolor en el cuerpo.

–Bueno; no me vengas con cervantismo y explícate, Miguel.

Cervantes, bastante irritado por la familiaridad de mi trato, se arrellanó en la escribanía, se acarició la gola y exclamó:

–He leído tu novela.

–¿Amor se escribe sin hache?

–Sipí. (Giro fonético muy usado en el siglo XVI.)

–¿Y qué? Te gusta, ¿verdad? Es enorme de divertida...

–No me ha gustado.

–¿Que no te ha gustado? Bien se ve que, al fin y al cabo, eres compañero en la literatura.

–No me ha gustado y vengo del Otro Mundo sólo para ajustarte cuentas.

–¡A propósito! –exclamé con alegría– ¿Dónde estás enterrado? Porque en la Tierra se ignora: murmuran que en el convento de la calle de Moratín, pero nada se sabe con certeza.

Cervantes sonrió tristemente.

–No estoy enterrado en ningún sitio.

–Pues, ¿qué han hecho con tus huesos?

–Fosfatina. Mi brazo izquierdo, que era el único que quedaba sin pulverizar, se lo tomó anteanoche tu hija.

–¿Mi hija? ¡Qué horror! –gruñí– ¡Entonces es seguro que acabará siendo literata. Bueno, y ¿por qué no te ha gustado Amor se escribe sin hache? –indagué para dejar aquel tema que hacía cisco mis ilusiones paternales.

–En primer lugar, porque en él me tomas el pelo, diciendo que el Quijote es un libro del que todo el mundo habla pero que nadie ha leído

–Y acaso no es verdad?

–¡No; lo ha leído mucha gente!

–Eso dice Rodríguez Marín; pero no hagas caso: es que él es un entusiasta tuyo.

– Además, el episodio del duelo está desaprovechado: podías haber hecho más cosas en él.

–Eso pensé yo, cuando leí tu Quijote, con el episodio de Sancho en el banquete de los Duques: que allí había tema para escribir unas páginas divertidísimas.

–¿Pero no decías antes que no hablas leído mi Quijote?

–Es que lo he oído por la Radio.

–Además, en tu libro hay capítulos un poco fuertes.

–Es que soy un escritor que huye de tener debilidades.

–Y tu literatura es una literatura para las grandes masas.

–Para las grandes masas encefálicas, tienes razón.

–Esa frase no es tuya. Es una frase antigua.

–No tendrás la pretensión de que a ti, que eres de hace cuatro siglos, te hable con frases nuevas...

–¡Sandio! –volvió a gritar Cervantes.

Le vi tan incomodado que me dio miedo la idea de que alguien se enterase de las burlas que le había dirigido a don Miguel, y le dije al fantasma:

–Anda, bájate de la escribanía, que nos van a hacer una foto para Gutiérrez.

Entonces Cervantes volvió a sonreír con excelente alegría; se bajó al suelo de un salto y se apoyó en mi hombro, satisfecho.

Y es que no hay un literato que no se rinda ante la idea de verse retratado en un periódico.

La última frase de Cervantes fue pronunciada ya delante del objetivo.

–¡Si vieras –me dijo– las ganas que tengo de que me hagan una interviú para Estampa!

21.10.09

La dosis semanal de cultura

SOBRE LIBROS, ¡CLARO ESTÁ!

El creador de una lengua

Muchos hombres son los han escrito libros. Pero muy pocos han inventado lenguas. Ivar Andreas Aasen (1813-1896), filólogo noruego, redactó un completo libro sobre dialectos noruegos, reuniendo complicadas formas regionales de habla y, con ellas, creó en su obra una verdadera lengua nacional o folk-maal que reemplazó a la forma dialectal mezclada con danés que había venido usándose hasta entonces en su país. La aparición de su trabajo permitió que gentes que hasta el momento hablaban diferentes dialectos comenzaran a entenderse.


El libro peor pagado

La obra máxima de Sigmund Freud (1856-1939) Die Traumdeutung [La interpretación de los sueños], que revolucionó la psicología y está considerada como una de los libros científicos más importantes de todos los tiempos, le reportó a su autor la modesta suma de 209 dólares y los escasos 600 ejemplares de su primera edición tardaron ocho años en venderse.

El libro que salvó a un idioma

El poeta Firdausi (Abul Qasim Mansur, 935-1020) fue el autor del Shah-nama [Libro de los reyes], una epopeya sobre la historia de los antiguos reyes de Persia, que está considerada como el poema nacional. El hecho de que escribiera dicho libro en persa y la gran aceptación y difusión que éste tuvo hizo que se revitalizara esa lengua y que el país no comenzara a usar generalizadamente el árabe, como se preveía que iba a suceder. Es un ejemplo de cómo un libro puede cambiar a una nación.


Contra los ladrones de libros

En la Edad Media los primitivos colegios tenían sus bibliotecas. Pero los libros solían ser utilizados in situ y estaban fijos por medio de cadenas para que nadie tuviera la tentación de apoderarse de ellos. Por esta razón se les denominaba libri catenati (libros encadenados) y también ‘barbetos’, vocablo que significa ‘perro de aguas’, símil que hacía alusión también a la cadena. Si tenía lugar algún préstamo por motivos imperiosos, el que se llevaba un libro debía dejar un depósito de seguridad. Pero este depósito no consistía en dinero, sino precisamente en otro libro cualquiera que, de no efectuarse la devolución, pasaba a formar parte de los fondos de la biblioteca. Ha de añadirse que los bibliocleptos o ladrones de libros estaban especialmente mal considerados e incluso existían maldiciones especiales para ellos.


El libro rápido

Honoré de Balzac (1799-1850) tuvo mucho éxito con sus novelas en toda Europa, pero obtuvo comparativamente pocos beneficios de ellas y pasó la mayor parte de su vida acuciado por las deudas. En cierta ocasión, espoleado por la idea de ganar dinero fácilmente, decidió estrenar una obra dramática y apalabró un teatro, anunciando el estreno, sin tener la comedia escrita. Cuando se acercó la fecha de la representación, reunió en su casa a cinco amigos y les propuso que escribiesen la obra entre todos (un acto cada uno) en una noche. Ni siquiera discutieron en detalle el argumento, pues no había tiempo para ello. Simplemente se mencionaron unos personajes y todos se pusieron a la labor. Como es de esperar, la obra no llegó a estrenarse a tiempo.

13.10.09

La Cava, por quien se perdió Hispania

DE LA SERIE «BELLEZAS LEGENDARIAS O CHICAS QUE NO ESTABAN TAN MAL PARA LO QUE SE ESTILABA ENTONCES»


Según una leyenda de tradición oral... (¡Esperen un momento! ¡Que no se mueva nadie! ¡Esto es una insensatez! ¿Cómo va a ser una leyenda de tradición oral? ‘Leyenda’ viene de ‘leer’, de algo que se ha leído, así es que el uso es erróneo. Gallud: ¡a ver si aprendemos a escribir!)

Según una tradición oral (¡Así está mejor!) ella fue la causante de que los moros y algún vendedor de seguros que otro invadieran la Península. Florinda —pues así se llama la gachí en cuestión— era la hija del conde Julián, a quien sus amigos y deudos llamaban Don Julián y a quien sus enemigos llamaban algo impublicable. El tal era gobernador de la plaza de Septem (la actual ciudad de Ceuta y un cacho del pueblo de al lado), que había luchado contra la expansión musulmana en el norte de Mauritania (había luchado él, no la ciudad, entendámonos).

La joven vivía en Toledo, donde completaba su educación y se alimentaba exclusivamente de mazapanes, lo que contribuía substancialmente al fomento de algunas de sus redondeces más destacables. Era de una belleza abrumadora y piloerizante y tenía por costumbre matutina bañarse desnuda por las tardes (?) los domingos y fiestas de guardar en las riberas del Tajo, con sus amigas (amigas suyas, no del Tajo; esto es todo una ambigüedad como un castillo y hay que ir explicándolo todo a cada momento). El último de los reyes godos, don Rodrigo, la vio por azar y porque era un mirón y quedó prendado de su belleza gorda y goda.

En cuanto pudo la sedujo y la hizo suya, lo cual es un eufemismo inmenso para decir que la cogió y le... (CENSURADO).

Pronto trascendió este encuentro, porque en los países sin televisión todo se sabe enseguida, y los lugareños comenzaron a llamar a Florinda «La cava», por alguna razón de la que no acabamos de enterarnos. (‘Cava’ en árabe significa ‘hetaira’, pero no creemos que esto tenga que ver con el origen del sobrenombre y lo achacamos simplemente a una casualidad.)

Cuando el rumor de que el rey le había... (CENSURADO) a la Cava llegó hasta don Julián, éste decidió vengarse del que había manchado su honor y pactó con los árabes la invasión de Hispania, incuyendo una comisión para él mismo consistente en una gran remesa de torrijas recién hechas, porque las que le hacían sus cocineros cristianos no salían tan ricas. Se alió con el caudillo árabe Musa Ibn Nusair y ayudó a cruzar el estrecho en el 711 a las fuerzas invasoras dirigidas por Tariq, especialmente a aquellos soldados que no sabían nadar.

Los musulmanes se extendieron velozmente por la península, de Lepe a Rentería, acabando con el reinado visigodo y acabando hechos polvo, porque lo hicieron todo quizá un poco demasiado velozmente.

Don Rodrigo desapareció en la batalla de Guadalete (o al menos nadie le volvió a ver en Hispania. En Francia sí, pero depilado y ganándose la vida como trovador cursi con calzas ajustadas, por lo que eso no cuenta y es mejor que lo ignoremos en bien del orgullo patrio). Florinda, no pudiendo soportar la ausencia del rey que con tanta habilidad le... (CENSURADO), se suicidó, arrojándose de cabeza a un río sin agua para darse partirse el cráneo con las piedras. Dice la tradición que su espectro vagó por el lugar durante años. La historia, sin embargo, con sus sempiternas ganas de fastidiar todo lo romántico desmiente que La Cava fuera la causante de la invasión y culpa al materialismo histórico.

9.10.09

Seguimos con los libros

(¡QUÉ OBSESIVO ES ESTE GALLUD!)


La biblioteca ambulante


Abdul Kassem Ismail (938-995), Gran Visir de Persia, es un ejemplo extremo de amor a los libros. Poseía una biblioteca de 117.000 volúmenes, pero no es esto lo que le hace destacar. Ismail, pese a viajar mucho por multitud de motivos, nunca se separó de sus queridos libros y los hacía transportar en camellos (unos cuatrocientos), en una caravana que le acompañaba dondequiera que iba. Estos camellos estaban siempre colocados en la misma posición, siguiendo el orden alfabético de los volúmenes que transportaban, para facilitar la consulta de los libros durante cualquier alto en el camino.


Un libro caro

Los libros más influyentes no son siempre éxitos editoriales. El volumen de Copérnico (Nikolaus Koppernigk, 1473-1543) en el que se explica la teoría del heliocentrismo –De Revolutionibus Orbium Coelestium [Las revoluciones del orbe celeste]– fue un total fracaso económico. Se publicó en varias ocasiones, pero siempre con un precio tan alto que limitó efectivamente su venta, por lo que la teoría se extendió sin que casi nadie conociese en realidad el libro en el que se explicaba.


La incomunicación mediante libros

Platón (429-347) hizo constar en diversas obras su antipatía hacia los libros por lo que éstos tenían de cadavérico, de expresión paralítica. Además, el filósofo consideraba que la relación entre el escritor y el lector tenía algo de inmoral, puesto que el autor no puede responder a las objeciones del que le lee ni puede tampoco rectificar al lector que entiende en sus obras lo que él no ha dicho. Las ideas que se incluyen en los libros son como flechas que lanzamos sin saber si llegarán a un destino equivocado.


El negocio de la falsificación

La famosa novela Ben-Hur: A Tale of the Christ, de Lewis Wallace (1827-1905) sirvió de base para uno de los mayores fraudes de los que se tiene noticia en el mundo editorial. Un reverendo presbiteriano, William D. Mahan (1824-1906), copió literalmente grandes fragmentos de la obra de Wallace e intentó hacerlos pasar por la traducción de un manuscrito original recientemente descubierto sobre la vida de Cristo. Publicó todo el material bajo el título de Archko Volume [El volumen Archko] en 1886 y, aunque pronto se supo la verdad, se siguieron vendiendo ejemplares masivamente hasta 1976, pues mucha gente cree aún que lo que en él se cuenta sobre la vida y personalidad de Jesús es totalmente cierto.


Buena publicidad

Es sabido que los libros se benefician grandemente de las campañas publicitarias que se hacen antes de su aparición. Un buen precedente de estos libros que intentan asegurarse el éxito de antemano sería On the Origin of Species by Means of Natural Selection [El origen de las especies mediante selección natural], de Charles Darwin (1809-1882). Esta obra despertó tal curiosidad en los círculos intelectuales por todo lo que se venía hablando del tema, que su primera edición (de 1.250 ejemplares) se agotó el mismo día de su aparición, algo insólito hasta el momento.


Un arma social

Los libros de denuncia pueden llevar a agitar de una manera muy clara la sociedad y a hacer que la gente se interese pr los problemas de los demás, sirviendo así como un arma muy efectiva de cultura y de perfeccionamiento social. Tal es el caso de Uncle’s Tom Cabin [La cabaña del tío Tom], de Harriet Beecher Stowe (1811-1896), libro capital en la toma de conciencia del pueblo norteamericano en el asunto de la manumisión de los esclavos. Ha de decirse, sin embargo, que no todo el efecto de la obra fue positivo y la autora recibió mucha correspondencia insultante y amenazadora, enviada por los sectores más intransigentes de la nación. Incluso llegó a recibir un macabro paquete postal en el que se le enviaba la oreja de un esclavo negro.


5.10.09

No encuentro palabras

LÍOS EN LOS QUE ME METO POR SER LENGUADO

No las encuentro, señores, porque no las hay. Creíamos todos, en nuestra ingenuidad, que el castellano era una lengua de tomo y lomo, como suele decirse y, ¡qué va!: se ha quedado corta ante el desafío de la modernidad, que diría un cursi.

La informática “tié sus desigencias” y precisa de vocablos que definan como Dios manda las cosas que se nos ofrecen por la red. ‘Escanear’, ‘cliquear’ y otras pendejadas por el estilo sólo se refieren a los aparatos duros (hardware) externos, pero no hay términos para los aparatos blandos (software), que es donde hacen falta.

Yo lo resuelvo desde aquí, antes de que lo hagan otros y se queden con el mérito.

Cuando dentro de unos años la Academia, en su exaltación de la inercia y la burricie lingüística, apruebe palabras inventadas en Alcorcón durante una macrofiesta, yo demostraré que yo ya las había inventado mucho antes y la gloria será mía.

Comencemos.

Propongo el verbo ‘feisbuquear’. Su origen es la pronunciación y grafía castellana de Facebook, esa red social de adjetivo impublicable. Yo feisbuqueo, tú feisbuqueas, él fesibuquea, nosotros feisbuqueamos, etc. O, para otros, ‘netbiar’ (Nettby). Yo netbío, tú netbías and so on. Su uso sería ‘ser usuario de la red social en cuestión’.

¿Y qué tal ‘yutubado’? Es el adjetivo que propongo para vídeos colgados en YouTube. Por ejemplo: “La entrevista con Fulanito está yutubada”.

Las posibilidades son infinitas, dadas las posibilidades de Internet. “Por las tardes, si me aburro, tetrixeo”.

O también “Hay muchos más jotmeilos que gemeilos” (Más usuarios de Hotmail que de Gmail).

No me arrogaré la invención de ‘guglear’, porque ya lo he oído por ahí.

Sí, en cambio, lanzo al mundo ‘güiquifilia’, como “gusto de buscar cosas en Wikipedia”.

Más.

“El mundo se divide en megaplodienses y rapidsherianos.”

“Voy a pogüerpointar mi próxima conferencia.”

“Esa es una foto fotoshopada.”

“El documento está adobado”.

(Se admiten contribuciones espontáneas.)

2.10.09

Alguien merece un premio

¡DEMOS LA BIENVENIDA AL LOPE DE VEGA DEL SIGLO XXI!

Dicen que alguien ha elaborado un escrito de diecinueve mil folios sobre la corrupción de un partido, donde aparecen unos setenta y un señores.

Pero dicen otros que todo lo que incluye este escrito es mentira.

Yo no dudo de que sea mentira pero, en tal caso, estamos ante un prodigio de la naturaleza, porque ya es bien difícil escribir tantas páginas sobre cosas que están ahí, pero sacárselo todo de la imaginación me parece una tarea sobrehumana.


¡Imaginen! ¡Una gran novela histórica con setenta y un personajes del momento, claramente descritos y diecinueve mil páginas de ficción! Ni la Ilíada, ni la Odisea ni el mucho más largo poema épico del Mahabharata pueden compararse a tamaña gesta literaria. No sabemos si juntando todos los escritos de Lope de Vega se llegaría a tanto.

Así es que, mientras los jueces dicen algo o no dicen nada, promovamos la candidatura del autor de los folios para el Premio Nobel de Literatura.

24.9.09

Librecerías

MÁS DATOS CURIOSOS SOBRE ESE MUNDO EN DECADENCIA

Incoherencia política


Maksim Gorki (Aleksey Maksimovich Peshkov, 1868-1936) fue el autor del afamado libro de propaganda soviética Mat [La madre]. Gorki está considerado como el padre de la literatura revolucionaria, fundador de la literatura de realismo social y uno de los grandes teóricos del marxismo. Sin embargo, ha de mencionarse la anécdota de que escribió este libro hallándose de vacaciones en los montes Adirondacks, en Elizabethtown, un lugar de recreo cercano a Nueva York, en la cuna del capitalismo occidental.


Los malos literatos

Los casos de autores literarios no reconocidos son en extremo abundantes. Honoré de Balzac (1799-1850), padre del realismo francés, nunca consiguió un puesto en la Academia Francesa de la Lengua, pese a intentarlo en diversas ocasiones. Pero esto no es nada comparado con lo que le sucedió a Émile Zola (1840-1902), considerado el maestro indiscutible del naturalismo francés y uno de los mayores literatos de todos los tiempos, quien obtuvo en el colegio un cero en la asignatura de Literatura.


La gran colección

Los libros más grandes suelen ser los menos vendidos y corren el riesgo de ser también los menos leídos. Esto es, con toda probabilidad, lo que sucede con la mayor publicación que se conoce, los British Parliamentary Papers [Las Actas del Parlamento británico], que se recogen en una colección de mil ciento doce volúmenes, con un peso total de más de tres toneladas. Los editó la firma Irish University Press entre 1968 y 1972.


Falsos deseos

En su testamento, el autor austriaco Franz Kafka (1883-1924) ordenó a su amigo y albacea Max Brod que quemase los manuscritos de sus novelas inéditas. Sin embargo, Brod pensó que esa última voluntad no era genuina, pues Kafka sabía de sobra que él no haría nunca algo así, de donde concluyó que no tenía que respetar tal petición. Esta línea de razonamiento –o la falta de escrúpulos de Brod– es lo que ha permitido que lleguen hasta nosotros las obras Der Prozess [El proceso], Das Schloss [El castillo] y Amerika [América].


Un poeta presumido

En el mundo de las artes todos quieren destacar por algo y ser recordados por la posteridad como autores especialmente creativos u originales. Esto conduce en ocasiones a la mentira, como en el caso de Gustave Kahn (1859-1936), quien afirmó en su libro Premiers poèmes [Primeros poemas] que había sido el primero en emplear el verso libre en sus composiciones. Dicha afirmación era totalmente errónea, pues John Milton (1608-1674) y Walt Whitman (1819-1892) –por mencionar sólo algunos nombres importantes– ya lo habían hecho antes que él.


Las ferias del libro

Tras la difusión en Europa de los libros elaborados en imprentas de tipos móviles –una verdadera explosión editorial como nunca después se ha conocido–, la organización de ferias del libro fue algo lógico que no se hizo esperar. Se tienen noticias de que ya en 1485 se venían celebrando desde algunos años antes ferias especializadas en la venta de libros en las ciudades de Maguncia y Leipzig.


Los privilegios del saber leer

No hay que desdeñar nunca la importancia del alfabetismo. En el siglo XVI, Ben Jonson (1572-1637), dramaturgo contemporáneo de Shakespeare, tuvo una pendencia con un actor. Ambos concertaron un duelo y el escritor mató a su rival. Fue apresado y, cuando se le permitió defender en el juicio, alegó el denominado «derecho de clerecía», esto es: que sabía leer y escribir y que era un crimen social el matar a alguien que poseyera tales habilidades. Jonson fue absuelto.